Vacunas: terror de niños ... y padres

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A menudo, es frecuente observar en la sala de espera de los centros de salud, padres temerosos y niños asustados tras la puerta del consultorio de inmunizaciones. Los niños observan a los profesionales de enfermería y sin duda el nerviosismo y el llanto los invade; los padres, tratan de mantener la calma. Sin embargo, una sensación de malestar y estrés los embarga; pero, si las inmunizaciones son importantes ¿Por qué el acudir a un control de inmunizaciones nos genera tanto estrés?
Imagen tomada del Portal de Prensa del MINSA


Ante esta pregunta debemos considerar, que las vacunas son muy importantes para el cuidado de nuestra salud y comunidad; ya que son las encargadas de brindarnos protección contra numerosas enfermedades(1), que pueden ocasionar daño o secuelas discapacitantes en las personas que las padecen.

Las vacunas se obtienen inactivando o debilitando el microorganismo que causa la enfermedad, de manera que al administrarse, el cuerpo produce las defensas (inmunidad), que lo protegen de padecerla. El Ministerio de Salud, en su labor de proteger y mejorar la calidad de vida de los niños, propone un calendario de inmunizaciones, conformado por 14 vacunas, cuya aplicación debe darse durante los cinco primeros años de vida(2).

Las primeras vacunas, generan mayor malestar tanto en los niños como en los padres, pues en el caso de los primeros, la administración de la vacuna genera dolor, por el pinchazo en la piel sensible del niño, siendo ante ello, una respuesta inmediata el llanto; y en los padres se observa, estrés y angustia, pues ningún padre desea exponer a sus hijos al sufrimiento o alguna experiencia desagradables.

Ante lo descrito, los padres, deben considerar que a pesar del dolor que puede generar las inmunizaciones en los infantes, es importante recalcar: el primer lugar, que los niños deben recibir sus vacunas en las edades correspondientes, con el fin de evitar riesgos y enfermedades que generen mayor daño u ocasionen algún trastorno en su desarrollo.

En segundo lugar, debemos considerar que vacunar a nuestros hijos es un acto de amor; y la mejor forma de disminuir el miedo a las inmunizaciones es informándonos; por ello, es un derecho exigir la información oportuna en cuanto a las reacciones adversas o efectos secundarios, que ocasionan las vacunas tras su administración. En tercer lugar, es necesario que los padres tengan una actitud relajada, que permita a los niños tener seguridad, lo cual ayudará a disminuir el temor durante el procedimiento.

Asimismo, nuestra actitud en sala de espera, debe ser positiva; por ello, no debemos mencionar pensamientos negativos que ocasionen temor a las personas que están a nuestro alrededor.

Finalmente, es importante resaltar que la mejor forma de cuidar a nuestros niños es a través de una vacunación oportuna, así que perdamos el miedo y brindemos seguridad a nuestros hijos: vacunar es un acto de amor.



Referencias Bibliográficas:

1- Ministerio de Salud de Colombia. Lo que debes saber de las Vacunas. [agosto 2018]. Disponible en: {https://www.minsalud.gov.co/salud/publica/Vacunacion/Paginas/Lo-que-debes-saber-sobre-vacunas.aspx
2- Ministerio de Salud del Perú. Norma técnica de vacunación. [noviembre 2011] [vol 1]; revisado [agosto 2018]Disponible en: http://bvs.minsa.gob.pe/local/MINSA/2060.pdf
3- Silva A; Lopardo D.; Nelli G. Miedo a la Vacunación. [Revista VACUNAR]. [junio 2017]; revisado [agosto 2018]. Disponible en https://www.vacunar.com.ar/2017/06/01/miedo-a-la-vacunacion/


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