26 de junio Día Internacional de la lucha contra el uso indebido y el tráfico ilícito de drogas
El Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el
Tráfico Ilícito de Drogas
El uso de drogas proviene
aproximadamente del 3000 a.c. y no solo en Asía (opio) sino también en América
(la coca y el peyote). Asimismo, conforme el ser humano iba creciendo en sus
conocimientos descubrió que de ciertas frutas u productos fermentados obtenían bebidas
alcohólicas que hoy también son reconocidas como drogas.
El opio es el jugo de la adormidera
(Papaver somniferum) o amapola común desprende la morfina que tanto bien hizo durante
la guerra franco-prusiana para combatir el dolor, pero que luego el ser humano
la convirtió en un vicio por la necesidad compulsiva de consumo del tóxico. En
1874 se creó el primer opiáceo semisintético, la heroína,
que fue comercializado por la fábrica Bayer como sustitutivo del opio y la
morfina en los tratamientos de deshabituación.
Hoy en día el uso indebido de
drogas mata a más de medio millón de personas anualmente en el mundo según la
OMS y creciendo pues la comercialización, que enriquece a unos pocos, mata a
las poblaciones menos favorecidas. El escapismo a una realidad caótica se paga
con creces. Sin contar los otros daños que deja el consumo ilegal de drogas.
Esto nos lleva al otro
punto de la madeja, el tráfico o narcotráfico de drogas, que hoy por hoy es uno
de los “negocios” más rentables y que ofrecen trabajo en toda la cadena de esta
industria de la muerte que beneficia a unos pocos, pues las personas usadas para
su transporte siempre pagan las condenas y llenan nuestras cárceles. En el Perú
se sabe de 23 familias o clanes (no todas peruanas) con centro de operaciones
es el VRAEM a las que se les paga US$2,500.
¿QUÉ
HACER?
Lo primero es en casa,
dialogar mucho con las hijas e hijos para alejarlos de la tentación a la cual
son invitados. Inculcarles el amor así mismo.
Lo segundo, más que endurecer
penas que solo pagan algunos, es tener políticas firmes que se apliquen a lo
largo del tiempo y puedan ofrecer, por ejemplo, a los cultivadores una ganancia
razonable que les permita tener más opciones de venta y así romper las cadenas
de distribución.
Combatir no solo a las
familias sino a la corrupción que se ha enquistado en el sistema de gobierno y
firmar acuerdos con otros países que realizan el mismo esfuerzo por destruir
esta industria de la muerte.
Implementar un sistema de
salud para recuperar a los que han caído en esta enfermedad adictiva y ofrecer
a las familias una adecuada capacitación para acompañar el proceso de
reinserción a la vida.
¡LA
LUCHA ES DE TODOS NO SOLO DE UN SECTOR!

Comentarios