DE LA COMPETENCIA AL BIEN COMÚN.




Cuando converso con mis estudiantes y, sale el tema económico, siempre existen las preguntas sobre rentabilidad, si apostar o no por el mercado de divisas, o en qué banco es mejor invertir, etc., probablemente debe ser el precio por haber elegido la carrera que elegí, yo imagino que los médicos la pasarán igual, estarán a full con preguntas tales como: ¿qué es mejor para aliviar un dolor de espalda?, a los biólogos con: ¿Cuál es el nombre científico de esta planta?, o quizás, a los arquitectos en: ¿qué fachada será la mejor?, etc.

Sin embargo, en el tema económico, todas las preguntas apuntan a cómo obtener un mayor beneficio financiero que, si bien es válido, da como resultado generaciones que van creciendo con la única idea de generar el mayor beneficio financiero posible para ser “exitoso”, debiendo hacerse más competitivos para conseguirlo. Adam Smith, describía esa competencia económica como fruto de la acción egoísta del hombre: “No por la benevolencia del carnicero, del panadero o del cervecero contamos con nuestra cena, sino por su propio interés”. Claro que no estoy acusando a mis estudiantes, ni mucho menos a Adam Smith de egoísta. Lo que propongo es que pasemos a un enfoque más amplio, que vaya del interés propio hacia un interés en común. Es decir, pasar de una economía de competencia a una economía de colaboración, una economía de bien común.

Ahora según todo lo expuesto anteriormente: ¿Puede existir un mejor enfoque que no se base solo en lo financiero sino en lo humano? ¿Acaso puede haber otro tipo de economía cimentada en los valores de la sociedad y no sólo el monetario? La respuesta es Sí, y Christian Felber tiene la respuesta. Christian Felber, es un profesor universitario de economía austriaco, quien propone un nuevo modelo económico donde los valores permitan florecer las relaciones humanas (la honestidad, confianza, respeto, solidaridad, ayuda mutua, etc.) y lleguen también a ayudar a florecer el éxito económico. Es decir, intercambiar “afán de lucro y competencia” por “contribución al bien común”. Entonces: ¿cómo podríamos medir el crecimiento de esa economía? Pues la respuesta ya no está en el PIB (Producto Interno Bruto), ni mucho menos en el beneficio financiero de la empresa, sino, a través de una matriz de Balance de Bien común, donde se ven 5 valores fundamentales: Dignidad humana, Solidaridad, Sostenibilidad ecológica, Justicia social, Participación, democracia y transparencia. 


Fuente: Economía del Bien Común, Christian Felber


La economía del bien común no propone algo nuevo, como dice su autor, simplemente ordena lo que está en la parte más destacada de las constituciones y la economía real. Estas empresas pueden tener un puntaje del 0 al 1000 que, incluso, podría ser visible para el consumidor, dándole así una mejor idea, de las condiciones laborales, de la huella ecológica, el trato igualitario a hombres y mujeres, al momento de su compra. Cada vez, más personas y empresas se van uniendo a éste movimiento, que propone un mejor orden económico, acorde a nuestras necesidades, preferencias y sobre todo, valores.

Comentarios

RICARDO HR ha dicho que…
Interesante artículo profesor y muy revolucionario, podría publicar los libros más reconocidos por usted para la educación económica, MUCHAS GRACIAS atte: Huamani Rojas Ricardo

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